jueves, 21 de agosto de 2014

HAY UN DÍA | RELATOS Y CUENTOS



Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.
En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:
-¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si no ves…
Entonces, el ciego le responde:
– Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean.

No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan servirse de ella.



Adriana Mabel Torres
Prof. Memoria Celular Método Goncalves
Terapeuta Flores Silvestres de América


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